sábado, 24 de febrero de 2007

Introito

Reflexionar sobre la propia vida es el recurso último del ser humano, ya que es la única fuente de información que posee. Por tanto, el antropocentrismo no es un defecto, sino la única manera que tenemos de entender el mundo: si fuéramos caballos nos caracterizaría nuestro “hipocentrismo”.

Justificado entonces el afán “humanista” que nos mueve, perdida así la vergüenza de querer ocupar este espacio con reflexiones personales, me veo en disposición de dar luz verde a mi necesidad de descargar mis atrofiadas neuronas en un, espero que fructífero, intento de entender algo, porque señores: soy un ser humano permanentemente sumido en el desconcierto.

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